El mensaje del protocolo ante la muerte de un dictador.

Protocolo ante la muerte de un dictador. Foto: Kzenon/Shutterstock
Protocolo ante la muerte de un dictador. Foto: Kzenon/Shutterstock

Ante la muerte del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, las reacciones internacionalmente han sido muchas y muy variadas, y la comunidad internacional espera el cumplimento de un protocolo público.

Podemos coincidir, o estar en desacuerdo sobre ciertos temas, y a nivel personal comentarlos. Sin embargo, el privilegio de externar libremente comentarios, se pierde cuando eres un líder con un peso público, y tus opiniones se ligan a quienes representas. Sin importar si eres un líder político, empresarial, religioso, necesitas ser cuidadoso de lo qué dices, cómo lo dices, y el contexto en el que lo dices.

La muerte de un líder mundial de la talla de Fidel Castro, puso a prueba a los más experimentados políticos mundiales. Había un protocolo que cumplir, un mensaje que enviar y/o una postura que marcar, intereses que cuidar, aunado a un contexto en el que EUA está por re-definirse con un liderazgo volátil.

El mensaje moldea percepciones.

El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, por lo general es muy atinado en sus comentarios. Por un lado, plantea de forma clara sus posturas y expectativas, y por otro, construye puentes que cierren las brechas entre las diferencias. En esta ocasión, probablemente al querer enviar un mensaje que se sintiera más personal, lamentó la pérdida de Castro, y mezcló la pérdida de un amigo de la familia, con la muerte de un dictador.

Estar presente sin presentarse.

Los servicios funerarios oficiales, tienen el propósito de que la comunidad internacional honre la vida, y despida al estadista fallecido. El asistir en calidad de Jefe de Estado al servicio funerario oficial de Fidel Castro, avala las prácticas y políticas dictatoriales del Comandante. Las grandes potencias mundiales (incluidos aliados estratégicos del gobierno cubano) confirmaron la participación de segundos mandos a los eventos convocados por La Habana, en vez de sus propios Jefes de Estado. Es una forma de estar presente en un acto oficial, sin ser protagonista, ni afectar la relación diplomática con el país.

La forma, el fondo y el contexto importan.

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